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Family: Rodríguez Morejón y Salcedo/Cepero y Doria (F0367)
m. 28 Oct 1717

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Family Information    |    Notes    |    All

  • Parents

    Father | Male
    Rodríguez Morejón y Salcedo Pedro
     Birth  27 Jun 1690  La Habana, Cuba Find all individuals with events at this location
     Died     
     Buried     
     Married  28 Oct 1717  Hacienda "Las Ciegas", Guamutas, Cuba Find all individuals with events at this location
     Father  Rodríguez Morejón y de la Rosa Pedro Niceforo | F0457 Group Sheet 
     Mother  Salcedo y Silva Jacinta | F0457 Group Sheet 

    Mother | Female
    Cepero y Doria Francisca
     Birth  1 Feb 1696  La Habana, Cuba Find all individuals with events at this location
     Died     
     Buried     
     Father  Cepero y Pérez de Bullones Francisco | F0458 Group Sheet 
     Mother  Doria y Cordero Josefa | F0458 Group Sheet 
     
    Children

    Child 1 | Male
    > Rodríguez Morejón y Cepero Antonio José
     Birth     
     Died     
     Buried     
     Spouse  Castro Palomino y Leiva María Leonor | F0448 
     Married     
     Spouse  Hidalgo Gato y Rodríguez Morejón Juana Josefa | F0449 
     Married     

    Child 2 | Female
    > Rodríguez Morejón y Cepero María
     Birth     
     Died     
     Buried     
     Spouse  Prado Sebastian | F0452 
     Married     

    Child 3 | Female
    Rodríguez Morejón y Cepero Juana Rafaela
     Birth     
     Died     
     Buried     
     Spouse  Rodríguez Morejón Pedro | F0453 
     Married     

    Child 4 | Female
    > Rodríguez Morejón y Cepero Juana María
     Birth  Abt 1728   
     Died     
     Buried     
     Spouse  Noriega y Burón Luis | F1117 
     Married  4 Nov 1748  parr. Espíritu Santo, La Habana, Cuba Find all individuals with events at this location

    Child 5 | Female
    Rodríguez Morejón y Cepero Isabel
     Birth     
     Died     
     Buried     

    Child 6 | Female
    > Rodríguez Morejón y Cepero Rosa
     Birth  Abt 1718   
     Died     
     Buried     
     Spouse  Sotolongo y Carrillo de Albornoz Cristobal | F0451 
     Married     

    Child 7 | Male
    > Rodríguez Morejón y Cepero Juan Bautista
     Birth  Abt 1720   
     Died  26 Aug 1781   
     Buried     
     Spouse  Noriega y Burón Antonia | F0447 
     Married  18 Jul 1745  Parroquia del Espiritu Santo, La Habana, Cuba Find all individuals with events at this location

    Child 8 | Male
    > Rodríguez Morejón y Cepero José Antonio
     Birth  Abt 1729  Guamutas, Matanzas, Cuba Find all individuals with events at this location
     Died  24 Nov 1804  La Habana, Cuba Find all individuals with events at this location
     Buried     
     Spouse  Sotolongo y Calvo de la Puerta Leonor | F0450 
     Married  3 Sep 1749  Parroqia del Espiritu Santo Find all individuals with events at this location

    Child 9 | Male
    > Rodríguez Morejón y Cepero Felipe Antonio
     Birth  13 Dec 1731  Guamutas, Cuba Find all individuals with events at this location
     Died     
     Buried     
     Spouse  Montero Cid Rivera María Maximiliana | F0366 
     Married  6 Dec 1750  Parroquia de San Julian de los Guines, Cuba Find all individuals with events at this location
     
  • Notes 
    • 1. Antecedentes de Cardenas
      Cualquiera que pretenda adentrarse en la antiguedad de Cárdenas y del extenso territorio circunvecino, buscando y clasificando sus primitivos moradores, se verá rodeado de oscuridades que no le permitirán apreciar debidamente la realidad lejana de aquellos siglos anteriores al descubrimiento de América.
      Sin embargo hay datos suficientes para afirmar que la isla estuvo muy poco poblada: siendo sus primitivos habitantes en número no superior a cien mil, indios tainos, siboneyes y otros varios que vivían, a la vera del mar y de los rios, dedicados a la pesca, a la caza y a la recogida de los frutos, que espontaneamente les ofrecía la fecunda sierra o una rudimentaria y escasa agricultura. (1).

      Descubierta la isla en 1492 y comenzada años más tarde la ocupación y el establecimiento de pueblos y ciudades, el territorio cardenense aparece como perdido u olvidado durante los cien primeros años subsiguientes al descubrimiento de Cuba por Cristobal Colón, que ni siquiera visitó nuestras costas matanceras en ninguno de sus viajes.

      En aquellos reconocimientos de mar y de tierra efectuados por los audaces navegantes de la metrópoli Andrés Morales, Sebastián de Ocampo y Juan de Grijalba; en aquellas correrías de los primeros exploradores hispanos, paladines del ideal y del valor, no aparece mención alguna del territorio cardenense ni de sus costas, aunque sin duda se acercó a ellas el Capitán Ocampo.

      Ni tampoco se le nombra en el breve relato de la famosa expedición del Capitán Pánfilo de Narvaez y de Fray Bartolome de las Casas que atravesaron toda la isla de oriente a occidente, pasando por los términos de Colón, Guamacaro y Matanzas.

      Posteriormente a este silencio, a mediados y fines del siglo dieciseis comienzan nuestras costas a ser conocidas y nombradas. Los mapas que se conservan en "La Sociedad Económica de Amigos del País" (Habana), fechados en 1555, 1564 y 1604 señalan con bastante perfección la punta de Hicacos, los cayos de nuestra bahía y la misma bahía, que figura sin nombre determinado o con el de Matanzas, Hicacos y más tarde con el de Camarioca y Siguagua.

      En las areas de familias linajudas o en los estantes del Archivo Nacional y del Ayuntamiento de La Habana figuran, como relíquias de valor, "mercedes" o encomiendas de terrenos, a favor de algunos personajes distinguidos por sus buenos servicios a la comunidad y al gobierno, o tal vez, como sucedió en algún caso aislado, por sus atrevimientos y males artes.

      No pocos de estos repartos y "mercedes", comprados con dinero o con méritos, entre los que vemos a algunos próximos a Cárdenas, fueron asignados a mediados o fines del siglo 16; así unas haciendas enclavadas en Cimarrones o Carlos Rojas, Camarioca, Guamutas, Guamacaro y San Antón de la Anegada. Otros fueron entregados o vendidos por el Ayuntamiento habanero a prominentes de la época en el siglo siguiente, así emergen algunos campos de Perico, Júcaro, Camacho, Nueva Bermeja o Colón y Lagunillas.

      Estas "mercedes" o haciendas se llamaban "hatos" si eran grandes, con más de dos leguas de diámetro; y si eran más pequeñas se denominaban "Corrales", como así se lee en todos los documentos antiguos anteriores al siglo 19. El territorio que comprende la ciudad de Cárdenas y sus próximos alrededores fue otorgado a Don Diego de Sotolongo el 14 de Junio de 1709 por el Cabildo de La Habana debido a las influencias de su Procurador General Don Mateo de Cárdenas, y se le denominó oficialmente "Corral de San Juan de las Ciegas y Cárdenas".

      Estas haciendas, hatos o corrales, permanecían no pocas veces sin poblarse, pues su explotación, crianza de animales o cultivo agrícola, era empresa dificil que requería cuantiosas sumas de dinero y de hombres hábiles para el trabajo. Esta escasez de hombres se cubrió notablemente con la importación de braceros traidos del Africa Ecuatorial, siendo no pocos de ellos vendidos como esclavos por la malicia de los traficantes y conforme a las costumbres del tiempo, si bien con derechos y atenciones humanitarias, desconocidas en la época antigua y pagana en la que se dió la verdadera esclavitud, oprobiosa del todo a la dignidad humana.

      No se olvide que Cuba, y en especial estos territorios de nuestra zona se veían cubiertos de extensos bosques, con árboles corpulentos, bejucos y enredaderas grandemente enmaranadas, que dificultaban el paso y la permanencia de los hombres que intentaran introducir el cultivo y la civilización.

      Súmense a esto los muchos animalitos e insectos, si no mortíferos, si al menos molestos y dañinos, y nos habremos formado una idea de la dificultad que encerraba la colonización epañola en estos hatos o corrales, que más tarde serían el principio de poblados, villas y ciudades.

      Las primeras haciendas notables en esta jurisdicción se establecieron en Guamutas, cerca de Hato Nuevo (hoy Martí) y en San Antón de la Anegada, dedicadas especialmente al corte de maderas para los galeones de la marina española. La madera era abundante y de superior calidad. En ella se labraron los delicadisimos trabajos de ebanistería que se admiran en el monasterio, templo y palacio de El Escorial, cerca de Madrid, una de las obras cumbres de la arquitectura mundial. El techo y artesonado de la grán capilla de la Conversión de San Ignacio de Loyola, que forma parte importante de la famosísima basílica levantada al santo en Loyola, España también está construido con las caobas de nuestro suelo.

      Feliz y dichoso destino el fruto de aquellos bosques de Cárdenas y Martí, plantados por la mano del Omnipotente, que así pasaron a una tan gloriosa y perenne inmortalidad, junto con aquellos celebérrimos templos y monasterios, orgullo legítimo del poder, del arte y de la religiosidad de nuestra raza.

      Al de Hato Nuevo fueron siguiendo otros grupos de gente advenediza, anhelosas de esta riqueza forestal, pecuaria y agrícola a la que se prestaba nuestro suelo llano y exhuberante como pocos.

      A mediados del siglo 17 también empezaron a traer gente la explotación de las salinas de Punta de Hicacos, famosas ya en aquellos remotos tiempos.

      (1) Nota. "Historia de la Nación Cubana del Dr. Ramiro Guerra: Tomo 1 página 228.

      2. La Hacienda Cárdenas
      Hemos dicho antes que uno de los terrenos adjudicados a principios del siglo XVIII por verdaderos méritos contraidos, fue el que hoy ocupa la ciudad de Cárdenas.
      Por decisión del Ayuntamiento de La Habana con fecha 14 de Junio de 1709 se concedía "el sitio de ganado mayor nombrado San Juan de las Ciegas y Cárdenas situado a 28 leguas a barlovento de La Habana, y limitado por Corral Nuevo, San Antón de la Anegada, la sierra de Camarioca y las costas del mar del Norte, a Don Diego de Sotolongo".

      Llamose "San Juan" en recuerdo de uno de los antepasados de Don Diego, el famoso Don Juan de Sotolongo, benemérito Alcalde de La Habana; "Cárdenas" en honor del Procurador General Don Mateo de Cárdenas, como testimonio de gratitud por las gestiones llevadas a cabo para la obtención de dicha merced; respecto a la palabra "Las Ciegas" no acertamos con la razón y el motivo por que se denominó así; tal vez por la naturaleza del terreno más o menos cubierto de bosques intrincados y aguas estancadas, tal vez por la vecindad a unos asientos próximos que llevaban ese nombre "Las Ciegas" o Cienagas".

      En todo caso esta palabra integrante de la primitiva denominación desapareció en el siglo siguiente al fundarse el pueblo de Cárdenas, al que se le bautizó simplemente con "San Juan de Dios de Cárdenas".

      A pesar de la influencia y medios económicos del dueño de estas tierras perdidas, ni Don Diego ni sus inmediatos sucesores pudieron por falta de braceros, explotar su hacienda, ni meter ganado, optando por venderla a Don José Antonio Gómez Bullones, famoso defensor de La Habana sitiada por los ingleses en 1727. Don Antonio pagó por la hacienda la pequeña suma de 300.00 pesos.

      Cuando otros veinte años más tarde la adquirió el gallego Don Juan Francisco Zequeira, hace constar la escritura que la hacienda San Juan de las Ciegas y Cárdenas se vende "con sus fábricas, montes, sabanas y ganado, lo que revela el adelanto y progreso de la región.


      Don Felipe Zequeira, nieto de Don Juan Francisco fundó el actual poblado de Lagunillas vecino de Cárdenas, recibiendo el título nobiliario de Conde de Lagunillas.

      Cortando ahora el hilo de la historia cabe preguntar: donde estaba ubicado el pequeño asiento o caserío de la primitiva hacienda: Cárdenas?

      Según un valioso mapa de esta comarca cardenense y que se conserva en nuestro museo municipal "Oscar M. de Rojas" consta que ese caserío se encontraba a unos tres kilómetros de la costa y en terrenos próximos al actual cementerio en dirección a la loma.

      Dicho mapa lleva por título, "Plano de la Bahía de Siguagua y montes de sus contornos donde están los cortes de maderas para la construcción de los navíos del Rey". Es del Exmo. Sr. Don Blas de Barreda, Teniente General de la Marina y Jefe del Apostadero de La Habana, fechado en 1759.

      En este mapa se señalan los cayos de nuestra bahía y los parajes próximos a la costa, que siguiendo una linea de oriente a occidente, eran Guanajayabo (hoy Recreo), San Antón de la Anegada, Corral Nuevo, Siguagua, Cárdenas y Siguapa.

      Después de Siguapa señala lo que él llama "Baraderos" y finalmente las famosas salinas de la península de Hicacos. En "Baraderos" no pone el signo convencional de caserío, sinó sencillamente esa palabra "Baraderos".

      Nuestra bahía en esos años era conocida por "Bahía de Siguagua" a causa del poblado de ese nombre y de su activo embarcadero.

      Pero volvamos de nuevo al pujante desarrollo que va adquiriendo nuestro incipiente caserío y hacienda de Cárdenas.

      A los muchos colonos y trabajadores venidos de diversos puntos de la isla y de la metrópoli se suma una poderosa inmigración de españoles y franceses, procedentes de la vecina isla de Santo Domingo, la que abandonaban en vista de las persecuciones y desmanes sangrientos del general negro Toussaint Louverture, que se había apoderado de casi toda la isla dominicana por los años de 1801. Esta inmigración francesa, representada por varias familias cuyos apellidos aun perduran en Cárdenas, beneficiaron nuestro campo con nuevos cultivos y haciendas.

      El censo que se verificó en 1827 señalaba al término de Cárdenas unas cien estancias explotadas por otros tantos vecinos; también menciona diversas chozas de pescadores y carboneros establecidos por la costa.

      http://www.delafe.com/cardenas/hisca02s.htm
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